Cambiemos la mirada

Por: Jairo Alberto Mejía
Facebook: @jairomej

Pensamos siempre que la vida está definida, que lo que hoy es será para siempre, que lo que la gente hace está cargado de pretensiones malas, que el daño tiene toda la intencionalidad posible cuando se nos está entregando una mirada, una palabra, una actitud, y que todo lo que esté afuera de nosotros es lo único responsable de definir nuestra estabilidad, nuestro bienestar, nuestra felicidad. 

En griego Metanoia, sus raíces se refieren a “ir mas allá”, y a “percepción” o “comprensión”. En la vida cristiana, el reto de pensar en conversión, pues es la invitación que la iglesia siempre nos hace para cambiar algunos principios que asumimos como válidos pero que en muchas ocasiones nos alejan de Dios. En la psicología analítica de C. G. Jung, un perfecto método de autocuración. Hoy, para nosotros, cambiar la mirada, pues mientras los griegos clásicos pensaban en la metanoia como una opción acertada para cambiar la intención, hoy nos hace eco para que cambiemos la orientación de nuestro pensamiento.

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Y es que las situaciones negativas que nos pasan también son esenciales, el reto está en cambiar la mirada para entender que sentirse mal, no está mal, que tomarse el tiempo necesario para entender que es nuestra decisión recibir de una u otra forma lo que nos pasa, no está mal, y que ver la luz cuando todo parece estar oscuro, es asumir las decisiones que debemos tomar por nosotros mismos sin dejarlas en otras manos.

Siguiendo la misma línea de interpretación inicial hagamos el ejercicio de reconocer desde la óptica del alivio aquellas cosas que podemos sentir. La tristeza como emoción es el reto que nos planteamos para buscar la mejor manera de conectarnos con lo que interiormente nos va permitiendo construir cuando tenemos una pérdida o cuando llegan asuntos inesperados, convirtiéndose en el mejor impulso para ordenar lo que pensamos que estaba organizado.

El miedo, que es quizá la piedra más compleja de remover para poder avanzar, es una de las razones más fundamentales para sentir, pues desde el cambio de mirada es fundamental abrazarlo para tener la capacidad de considerar los peligros que vamos encontrando y poder transformarlo desde la fortaleza y tenacidad para hacerle frente, y más, cuando viene acompañado del enojo, que es la capa protectora que debemos acoger para proteger nuestra integralidad, y que cuando es bien acogido nos permite hacer de la tristeza un asunto que pesa menos.

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Cuando nos decepcionamos nos estamos ayudando a despertar, pues eso de movernos en ideales es muy acertado solo cuando son cuestiones que nos planteamos como retos personales, pero cuando son desde afuera, es la mejor herramienta para ser objetivos y tomar más conciencia de la realidad para entender que la culpa, como asunto que nos visita con frecuencia, nos ayuda a reconocer aquellas cosas en las que no podemos volver a caer y poder evolucionar.

Todo lo que sentimos es necesario, finalmente la luz se puede apreciar más cuando hemos estado en la oscuridad, cambiemos la mirada y trabajemos más en tener la capacidad de reconciliarnos con todo.

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