¿Cómo hacer lectores?

Por: Alejandra Restrepo Bolívar
IG: @queleoyo

Yo la tuve muy fácil. Crecí con unos abuelos que amaban leer y que le transmitieron el mismo gusto a mamá. A mi abuelo lo vi leer y releer cualquier libro que cayera en sus manos y a mamá, con su suscripción al círculo de lectores, la vi construir durante años su biblioteca personal a la que le mandó a hacer un mueble con puertas de vidrio y con llave porque la cuidaba como si fuera un tesoro y, adivinen quién era la guardiana de esa fortuna…ah si… solo yo contaba con autorización para abrir la biblioteca y sacar el libro que quisiera cuando ella no estaba presente.

Sin lugar a dudas la mejor forma de educar es el ejemplo, un infante que crece viendo libros en la casa, que escucha a los adultos que le rodean hablar de libros, que presencia rituales de lectura, me atrevo a decir que tiene el 90% de posibilidades de convertirse en lector (no sé en qué etapa de su desarrollo, pero es casi infalible) sobre otros chicuelos que crecen ajenos a ellos.

En algunos casos, la lectura se incorpora a la vida de los papás cuando ya los retoños no son tan chicuelos, sino unos entes humanoides de un tamaño superior a 50 centímetros embebidos por las pantallas y la interactividad y ahí, ahí, el reto es más grande.

En este punto recuerdo Persona Normal, un libro de Benito Taibo, lindísimo por cierto, que cuenta la historia de un chico de doce años que, por circunstancias de la vida que no les voy a sapiar aquí, se vio obligado a vivir con el tío Paco, un gran lector. Este en su afán de “rescatar” a su sobrino, se ingenia diversas estratagemas para presentarle los libros. Un día Sebastián (el sobrino) se levanta, pero su tío no lo llama por su nombre, sino que lo llama “Viernes”, le pide que se dirija a él como “Jefe” y ese día en la casa el desayuno es huevo frito con piña asada porque es lo único que se consigue en las islas desiertas…el tío Paco estaba presentándole Robinson Crusoe a su sobrino.

Posdata: Ese tío Paco es la cosa más hermosa del mundo les digo sinceramente.

Entonces si están rodeados de infantes y quieren darles un regalo que dure toda la vida, que les sea útil y que los fortalezca, vale la pena ser el ejemplo o ingeniarnos una búsqueda de un tesoro, un hada de los libros, enviar una carta misteriosa, dejar pistas por la casa o algo como lo hacía el tío Paco para que los pequeños se sientan atraídos por la lectura. Ojo que no les garantizo que funcione, pero ¿Cómo rendirnos sin intentarlo?

2 COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.