¡Cuando uno ama de verdad no hace daño!

Por: P.  Freddy Alexander Bustamante C
Twitter: @yofabuca

Siento un dolor profundo cuando las noticias me cuentan la forma tan atroz como está siendo destruida nuestra ciudad. Paredes pintadas, semáforos dañados, bancos incinerados, edificios y templos violentados en su estructura, jardines, casetas y lugares de interés común totalmente vulnerados; y pienso para mis adentros: ¡Esta gente no quiere la ciudad, porque cuando uno ama no puede hacer daño!

Con orgullo le contamos al mundo de dónde somos, nos ufanamos de tener un clima único, alardeamos de una Feria de Flores, en donde el desfile todo vestido de color se convierte en uno de los más atractivos, se nos llena la boca de satisfacción cuando les decimos que a nivel de movilidad tenemos unos logros significativos al estilo de las grandes ciudades. Cuando alguien nos visita sentimos el orgullo de proponerles un paseo por una ciudad que entre las montañas se dibuja como un cuento y donde el río que la atraviesa, como lo dijera algún pensador, parece la rúbrica de Dios sobre la tierra.

Esta geografía especial fue testigo de nuestro nacimiento. Por estas calles correteábamos sin temor, de niños jugábamos con alegría y sin prevención, caminábamos para ir a la escuela y nos gozábamos todo lo que hacíamos, en esta ciudad crecimos, nos formamos, nos divertimos, esta ciudad ha sido nuestra casa.  Nadie daña la casa, por el contrario, todos buscamos embellecerla; soñamos con un lugar cómodo y seguro, donde sus espacios den respuesta a las necesidades de todos.  Estoy seguro que ninguno en la casa de sus esfuerzos estaría dispuesto a romper una ventana, dañar la cocina, tirar por el suelo los electrodomésticos, reventar el tubo del agua, o arrancar de un tirón los cables de la luz… Nadie lo haría, porque lo que hay allí le ha costado esfuerzo y sacrificio, en esa casa está un pedazo de la vida.

A lo mejor, lo que necesitamos, aunque suene un poco regionalista, es descubrir que en Medellín está un pedazo de la vida, que aquí a todos se nos han regalado oportunidades, que las calles se nos abren de par en par para ser recorridas, que la gente que la habitamos es gente buena, y que aunque el dolor nos hubiera visitado en algún momento, somos capaces de robarle una sonrisa al sinsabor, pues los habitantes de esta ciudad, hechos a pulso, hemos sido capaces en invierno de vivir nuestra propia primavera.

Nadie daña lo que ama, y a lo mejor esa es la razón de tanta destrucción.  En una relación de pareja se evita el daño del otro porque el otro es significativo para mi.  Este es el motivo por el cual nos cuidamos de una mala palabra, una mala acción, un gesto inapropiado; el temor a causar dolor me lleva a asumir una postura cuerda y delicada frente a la otra parte, todo eso porque el amor es capaz de imponerse sobre los caprichos personales y tendenciosos, que en última instancia quieren debilitar los intereses comunes, afirmando los particulares.  Medellín es la casa de todos, y como una novia se viste de gala, para que los que la habitamos sintamos el gusto y el placer de vivir en ella.

Siempre he pensado, y no sé si disto mucho de los profesionales en este campo, que cuando a una persona le han causado mucho dolor, cuando la han violentado en su corazón, cuando ha sufrido maltrato y abandono, no le queda otra cosa que entregar un poco de lo que ha recibido.  La destrucción de nuestra ciudad, la manera como se violenta la paz y la tranquilidad de los demás, evidencian el grito profundo de quienes en su corazón están también en guerra.  Se proponen marchas y eso es válido, se proponen diálogos y lo considero oportuno, pero ¿Cuándo empezar a sanar el dolor untado de rabia en la vida de quienes se sienten vulnerados en sus derechos y en su integridad?  No es solo marchar y dialogar, es también darse un paseo por allá por donde nadie va, al interior de tantos, que lastimados, no les queda otra cosa que dañar porque han sido dañados. 

Necesitamos que el amor vuelva a pasearse por estas calles, cuando uno ama no es capaz de hacer daño.

2 COMENTARIOS

  1. Eso de sanar es relativo, yo creo que es muy difícil si el enfermo no busca la medicina.
    Más bien yo creo que acá hay es beneficio propio al hacer el daño. Porque cuántos de estos vándalos son de acá. Cuántos están recibiendo dinero y lucrandose con lo que roban.
    Acá lo que prevalece es el daño al bien común por tratarse de tomar el poder a cualquier precio.

  2. Yo en verdad no estoy de acuerdo con estas observaciones. Si nadie daña lo que ama y a veces tenemos que aceptar cosas o pasar por alto injusticias por evitar confrontaciones. Pero quién me dice a mi que quién me está haciendo daño es quién me ama. No aquí hay algo muy claro ése vándalo que está destruyendo muestra ciudad, y nuestra patria, porque aunque no soy de acá, llevo 42 años viviendo acá y me considero paisa de corazón. Ése no puede ser llamado un amante de su terruño. No ése es un apatrida.
    Y no le pongamos arandelas a eso. Ellos están recibiendo dinero, de derecha, de centro o de izquierda, pero estan recibiendo dinero. Son unos mercenarios que además se están beneficiando de lo que saquean.
    Aqui no podemos justificar que son unos resentidos sociales. No éso no tiene justificación. Yo y mis 6 hermanos tendríamos miles de motivos para hacer algo parecido y no lo hemos hecho porque tenemos valores. Tenemos temor de Dios y eso es lo que cuenta.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.