Dabeiba

POR: ESTEBAN HOYOS CEBALLOS

En el mar informativo de la semana que termina hubo una noticia que pasó casi desapercibida: la JEP, Medicina Legal y la Fiscalía entregaron a sus familias los cuerpos identificados de Yulieth Andrea Tuberquia, Nelson Antonio Gómez Manco, Alveiro Úsuga Uribe y Eliécer de Jesús Manco Úsuga, todos ellos víctimas de falsos positivos en el municipio de Dabeiba, departamento de Antioquia. 

El caso es emblemático por varias razones. Primero, sus autores fueron miembros de la fuerza pública que en múltiples versiones aceptaron su responsabilidad sobre estos crímenes y dieron indicaciones precisas sobre la ubicación de los cuerpos de las víctimas. Segundo, estos hechos habían sido objeto de investigación, sin estos resultados, por parte de la justicia ordinaria, Justicia y Paz y la justicia penal militar. 

En el lugar la JEP ha exhumado 63 cuerpos aunque, según los testimonios, sólo en ese municipio hay cerca de 600 personas desaparecidas. Se trata de un capítulo triste y oscuro de nuestro conflicto. 

¿Qué tienen que decir las voces críticas de la JEP frente a esto?, ¿no es acaso un logro de esta jurisdicción que sepamos quiénes son los responsables de esos crímenes graves y que sus familias puedan llorar y enterrar a sus muertos? 

Y más aún, quienes proponen una absurda derogatoria de la JEP ¿qué alternativa sugieren para investigar crímenes graves como los de Dabeiba donde la Jurisdicción Ordinaria y la Justicia Penal Militar pese a investigar, no alcanzaron estos resultados?

La JEP tiene debilidades y el gobierno Duque no ha hecho otra cosa que atacarla y deslegitimarla sistemáticamente. 

Pero hasta ahora es nuestro mejor arreglo institucional como sociedad para que logremos avances como los que vimos en Dabeiba esta semana y que las víctimas del conflicto puedan hacer su duelo, obtener algo de reparación y sosiego. Pero más importante aún, para que nada de esto vuelva a repetirse en Colombia por la violencia de guerrilleros, paramilitares o miembros de la fuerza pública. 

El sistema de verdad, justicia, reparación y no repetición es quizás nuestra mejor y última oportunidad como sociedad, así que la tarea de la JEP debe continuar para obtener logros frente a los crímenes cometidos por los actores del conflicto. Y como dijo su Presidente —el Magistrado Eduardo Cifuentes Muñoz— el trabajo debe hacerse con unidad, acción y resultados. Eso fue lo que vimos en Dabeiba esta semana. 

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