De portadas y otros demonios

Todos conocemos esa frase que dice “No hay segunda oportunidad para una primera impresión” ¿cierto? Si no lo conocían se las presento.

Dejemos claro que la portada es el primer contacto que yo puedo tener con el libro, es la oportunidad, muchas veces la única, que voy a tener para sentirme atraída por ese objeto que, entre otras cosas, es objeto igual a un florero o a un mueble hasta que lo abro y comienzo la lectura…de ahí en adelante, ese objeto es pura magia.

A mi la portada “bonita” de un libro me fabrica la ilusión de que la editorial hace las cosas atendiendo los detalles, me genera confianza en cuanto al cuidado del texto, me crea una satisfacción estética, me impulsa a tenerlo en mi librero y hasta me hace pensar que la historia es buena… pero ojo que a mi una vez una cara bonita me hizo pensar que quería tener un man en mi librero y a la semana siguiente estaba pensando que era el tontazo más grande de la historia… y así mismitico pasa con los libros.

Pero sí, sí, lo reconozco, no encuentro mucha motivación para leer un libro que no tiene portada bonita, siempre pienso que la historia me va a aburrir. Es que a mí, siendo publicista, me es muy difícil ignorar la parte visual (creo que le pasa a todos los que son muy visuales, así no tengan una profesión relacionada con diseño) y admito que para comprar un libro con una portada fea tiene que ser que me lo hayan recomendado y solo se consiga así, que lo necesite para el trabajo o estudio, o tengo que saber que es la mejor traducción y su trabajo editorial es el más cuidado, sin embargo confieso que me he llevado sorpresas muy agradables.

Cuando uno compra un libro ÚNICAMENTE por su portada, no quiere decir que sea superficial o mal lector, pero sí quiere decir que en ese momento está obedeciendo exclusivamente a un estímulo estético y desconociendo el potencial del texto. Comprar un libro solo bajo este criterio puede ser muy arriesgado porque esto no garantiza un buen contenido o buena traducción. Doy fe de esto. 

Así como con las personas, yo creo que muchas veces hay que mirar adentro, no descartar solo por lo que se ve a simple vista, pedir recomendaciones, buscar información acerca del contenido, incluso, aventurarnos a leerlo antes de dar un veredicto definitivo de si nos parece “lindo” o “feo”, aunque si alguna vez son débiles ante una “cara bonita”, no se rasguen las vestiduras que no quiere decir que porque haya belleza exterior no pueda existir al interior también.

Por: Alejandra Restrepo Bolívar
IG: @queleoyo

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