Dejémonos de mentiras…

Por: Pbro. Freddy Bustamante
Twitter: @yofabuca

Se acerca la navidad, y con ella se despiertan en algunos los ánimos y en otros las nostalgias.  Empiezan a revivirse las tradiciones como la de decorar las casas, colgar alumbrados, encender luces, poner guirnaldas, embellecer el exterior.  Todo en diciembre resplandece, pareciera que fuera un tiempo en el que se pausaran las amarguras y detuviéramos el dolor.  Me parece preocupante, y ese es el sentido de esta reflexión… No se trata de ponerle anestesia a la realidad concreta que estoy viviendo, se trata más bien de contrarrestar radicalmente las amarguras, de lo contrario celebrar así la navidad será una mentira.

¿Cómo comprar las mejores luces, incluso las más creativas y fluorescentes, cubrir las fachadas de nuestra casa y enmarcar delicadamente las ventanas, cuando mi vida es una vida a oscuras? ¿Cómo adornar las paredes y fijar con detalle los adornos que cada año descolgamos y guardamos con delicadeza, cuando en mi familia no se hablan y cada uno dejó de adornar con su alegría el hogar? ¿Cómo armar un arbolito, poner en él los regalos, llenarlo de detalles y envolverlo en guirnaldas de color, cuando mis relaciones con los demás se fueron enfriando a falta de detalles, y permití que se fueran decolorando los sentimientos?

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¿Cómo poner música navideña a todo taco y que suene la que llamamos parrandera, cuando no he sido capaz de sacarme el taco que llevo adentro, y hablarle a quiénes saqué de mi vida y dejé de dirigirles la palabra? ¿Cómo hacer natilla, buñuelos, hojuelas, y manjares exquisitos, si nuevamente me sorprende este diciembre sin yo poderme tragar a algunas personas? ¿Cómo escribir mensajes hermosos en letra de estilo y papelitos de color, cuando he sido durante el año tan frío e indiferente en el trato con los demás? ¿Cómo comprar un regalo para dar, cuando yo no he sido regalo para el otro durante todo el año?

¿Cómo comprarme en esta época un vestido nuevo, cuando durante todo el año no supe vestir mis amarguras de esperanza? ¿Cómo armar el pesebre y buscar que sea llamativo, cuando San José, María y el niño Jesús son en medio de la división de mi hogar algo idílico?

Dejémonos de mentiras… La navidad es la expresión viva y fervorosa de lo que llevamos dentro.  Colgamos luces porque la luz de Jesús ha tocado nuestras miserias; adornamos las casas porque estamos dispuestos a restaurar lo que se ha dañado y a permitir que la magia de la navidad desarme los corazones; armamos el arbolito porque queremos que nuevamente florezca la esperanza y los afectos del hogar echen raíces, generando experiencias de firmeza y lealtad; escuchamos música decembrina porque estamos dispuestos, tarareando la misma canción, a encontrarnos en una actitud de respeto y tolerancia; compartimos la noche buena, porque llegamos a la conclusión de que la vida es mejor cuando somos capaces de dar y, junto a los buñuelos y la natilla en una mezcla de abrazos, besos y buenos deseos, darnos también un poquito nosotros mismos.

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Dejémonos de mentiras… No es posible la navidad cuando mi vida la adornan los resentimientos; cuando permito que días tan felices y de tanto significado me sumerjan en las memorias pasadas de pérdidas que no he superado, o de recuerdos que no me he atrevido a soltar; cuando me quedo detenido en lo que pudo haber sido y sencillamente no fue, o cuando, movido por mi excesiva inconformidad, me quedo contemplando y añorando aquello que no merece mi tiempo, mis fuerzas, mis largas esperas…

Dejémonos de mentiras…. No es posible la navidad, si no eres navidad en tu casa, en tu hogar, en tu matrimonio, en tu trabajo y empresa… Ser navidad significa que seas una experiencia nueva de nacimiento, de motivaciones, de alegrías; ser navidad significa que te revistas de luz allí donde solo has sabido entregar dolores y preocupaciones; ser navidad significa perdonarte un poco tus errores y entender que tu paso por esta vida tiene que estar colmado de logros y satisfacciones; ser navidad no es otra cosa que caer en la cuenta del derecho que tienes a ser feliz, razón por la cual no tienes por qué permitirte un año más de desdichas, cargas y preocupaciones.

En esta navidad desenvuelve el regalo maravilloso que es tu existencia, y permítete, porque no sabes si mañana lo podrás hacer, una navidad diferente y en paz.  Dejémonos de mentiras… Solo es posible la navidad si estás listo, como Jesús, a nacer cada día.

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