DesPoblados de talentos

Mucho se ha hablado en los últimos días acerca del famoso contrato de MINTIC con centros poblados y no es el objetivo de esta columna ahondar en dicha discusión, pero creo que es importante valerse de esta coyuntura para entender que pierden las regiones al nuevamente sentir que el sueño de estar conectados vuelve a verse truncado. 

En marzo del año 2020 y en vísperas de la llegada a nuestro territorio de la pandemia a causa del COVID-19, se aprobaba en nuestro país el documento CONPES denominado “tecnologías para aprender: política nacional para impulsar la innovación en las prácticas educativas a través de las tecnologías digitales”, esta se asienta en cuatro pilares: (1) aumentar el acceso a las tecnologías digitales para la creación de espacios de aprendizaje innovadores, (2) mejorar la conectividad a Internet de las instituciones educativas oficiales, (3) promover la apropiación de las tecnologías digitales en la comunidad educativa , y (4) fortalecer el monitoreo y la evaluación del uso, acceso e impacto de las tecnologías digitales en la educación. 

En consecuencia, el pilar numero dos abría una nueva posibilidad de conectar a una gran cantidad de contextos educativos rurales y de esta forma iniciar a cerrar la gran brecha digital a la que se han visto avocados nuestros ambientes de aprendizaje, una situación que no ha permitido que proyectos pedagógicos significativos con base en tecnología puedan desarrollarse y que el gran potencial de maestros, docentes y comunidades sean totalmente olvidados en la eterna calma de nuestros poblados. 

Continuando, el 9 de diciembre pasado el Ministerio de las TIC adjudicó el contrato 1043 de 2020 con Unión Temporal Centros Poblados para conectar a 7.277 colegios en zonas rurales del país en 15 departamentos. Como lo hemos dicho, lograr este propósito permitiría por primera vez navegar por la internet a miles de estudiantes de nuestro país para por fin de esta manera ser parte de la sociedad de la información y el conocimiento, descubrir nuevos mundos, al igual que muchos maestros que ven en las TIC una oportunidad única para transformar las practicas educativas. 

Transcurridos seis meses el sueño nuevamente vuelve a ser lo mismo: un sueño, los entes de control encuentran irregularidades en el desarrollo del contrato y nuestros centros educativos son despoblados nuevamente del acceso a tecnologías para el aprendizaje y el conocimiento. Así, el profe Ronald y su estudiantes de robótica y de software tendrán que continuar sin conectividad, la profesora Sara y los participantes de su proyecto de conservas tendrán que aplazar la ilusión de hacer e-commerce  para sus productos y los estudiantes del profe Luis seguirán trepados en los árboles esperando señal de datos en el celular de sus padres.

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