Este año me enseñó

POR: LINA BOTERO VILLA

A pocos días de que finalice este año, quiero compartir con ustedes lo que yo aprendí.

Este año me enseñó a querer mi casa, a valorarla por tenerla, tuvimos tiempo para pintarla, moverla y cambiarla. Aprendí a conocer la angustia que se siente estar sin trabajo y tener que buscarlo en medio de tanta incertidumbre. Aprendí que el tiempo que pasaba con mi hijo no era suficiente y que mi familia y amigos son realmente el mejor de los regalos.

Este año me enseñó que hay cambios profundos que tenemos que hacer en nuestros comportamientos diarios, que el planeta requiere respiro porque nuestra velocidad resulta abrumadora. Comprendí que muchas de las cosas que no creíamos que podíamos hacer, las hicimos, y muchas de ellas se quedarán, como trabajar más desde casa porque nos dimos cuenta que lo importante no son las horas sentados en una oficina, sino la responsabilidad de cada persona frente a su trabajo. Aprendí sobre la empatía y la solidaridad, porque estos meses han sido más duros para unos que para otros, algunos perdieron familias, otros sus trabajos, algunos se quedaron solos, pero también entendí que se ayuda en silencio, que no es necesario publicarlo, porque las cosas bonitas son para uno y se hacen desde el corazón.

Este año me enseñó a valorar la salud, cada día que mi familia se despertaba sana en las mañanas era motivo para agradecer, y se convirtió en ejercicio diario. Fuimos más conscientes de la posibilidad de tener tres comidas diarias mientras veíamos como en la mayoría de los hogares del país se colgaban trapos rojos para pedir ayuda. Aprendimos que, al cubrirnos la cara, dejamos al descubierto lo realmente importante que es todo aquello que no se ve porque lo banal ya no tenía importancia. De qué nos sirve tener la ropa más cara, el mejor carro si nadie puede ver quién lo lleva puesto o quién va manejando. Eso nos enseñó la pandemia, nos obligó a mirarnos hacia adentro. 

Este año leí, escribí, y decidí que quiero seguir estudiando. Entendí que sabemos muy poco sobre el significado de la cultura, pero fue la posibilidad para que todos valoráramos el trabajo creativo porque nos refugiamos en él. Muchas empresas no aguantaron, pero otras nacieron y lo hicieron con un espíritu diferente. Aprendimos a extrañarnos, a valorar esa imposibilidad de tocarnos, de acercarnos, de reunirnos, aun viviendo en la misma ciudad.

Finalmente, el 2020 nos deja el regalo del tiempo, tuvimos tiempo para hacer muchas de las cosas que nunca hacíamos porque no teníamos tiempo. Pudimos reconocer nuestras parejas, algunos aprendieron a cocinar, otros aprovecharon para estudiar, pensar o meditar. Tuvimos tanto tiempo que muchas veces no supimos qué hacer con él.

Bienvenido 2021, estamos más preparados, más motivados, más conscientes.

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