Extrañas formas de vida se abre paso en Chernóbyl, 35 años después del desastre nuclear

Chernóbyl 35 años después del desastre nuclear más grande de la historia

A 35 años del accidente nuclear más devastador de la historia, los investigadores descubren animales “mutantes” en Chernóbyl.

El 26 de abril de 1986 ocurrió el peor accidente nuclear jamás visto en la historia de la humanidad. La explosión se desató en la central Vladímir Ilich Lenin, situada al norte de Ucrania, en la ciudad de Chernóbyl, acabando con la vida de 31 personas. La radicación dejó más de 100 heridos, y a largo plazo, más de un centenar de fallecidos.

Para hacerse una idea de lo sucedido, es necesario tener en cuenta que el pico de radiación fue 400 veces más alto que la bomba nuclear de Hiroshima y 50 veces superior al de Fukushima. Aquella noche de abril los 48 mil habitantes de la ciudad descansaban sin saber que a tres kilómetros de distancia la planta empezaría a irradiar material nuclear.

La evacuación en el área de 2.590 kilómetros, conocida como zona de exclusión, implicó el sacrificio de los animales que habitaban allí. Sin embargo, algunas personas abandonaron Chernóbyl con la esperanza de volver en un futuro, por lo que muchos decidieron dejar a sus mascotas en el sitio.

Las organizaciones Clean Futures Fund (CFF), la cual visitó Chernobyl para castrar y vacunar perros, y Spca International, que se dedica al rescate de animales en el mundo, detallaron que aún quedan entre 600 y 800 perros y gatos callejeros deambulando por el sitio. Al día de hoy, los investigadores han determinado habitan osos, bisonetes, lobos, linces, caballos de Przerwalski, y unas 200 especies de aves, entre otros animales. Los estudios determinaron que la fauna más pequeña, como las aves y roedores, fue la más afectada, ya que presentan consecuencias negativas en la salud, como tumores y cataratas.

El doctor en Biología e investigador de la zona, German Orizaola, indicó: “Hemos encontrado además algún indicio de respuestas adaptativas frente a la radiación, como cambios en la coloración de las ranas. Las ranas de la zona de exclusión son más oscuras, lo que podría protegerlas de la radiación”.

En cuanto a los insectos, algunos parecen vivir menos o ser más vulnerables ante los parásitos, especialmente en zonas de alta radiación. Las aves sufren daños en su sistema inmune, aumento de albinismo y alteraciones genéticas, aunque las mismas no impiden su reproducción.

En lo que respecta a las mutaciones, un informe de Nat Geo mostró una araña, mientras la voz en off del documental dice: “Muchas de las telarañas que se tejieron junto a algunas de las casas de las aldeas eran extremadamente inusuales”. En las imágenes se observa una telaraña desordenada, irregular, con grandes agujeros y sin un patrón claro. Asimismo, se planteó la posibilidad de que los animales no solo habrían cambiado su forma de moverse, sino que también su aspecto físico.

Por otro lado, especialistas de la Reserva de Radiación y Biósfera Ecológica de Chernobyl, observaron que las vacas se organizaron en manadas y presentaban un comportamiento muy diferente al que suelen tener los animales domésticos o de cría.

Los investigadores han observado, 35 años después, que la presencia de humanos, con la caza, la pesca, la contaminación, entre otras acciones, podrían ser más nocivas a mediano plazo para los animales mamíferos que un accidente nuclear.

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