La Economía Naranja en el 2021

POR: LINA BOTERO

A menos de tres meses de que finalice el 2020, me pregunto, ¿cómo será el escenario económico para el sector cultural del país el año que viene? Esta semana escuchábamos a algunos expertos en salud decir que en nuestro país no tendremos vacuna hasta el 2023, lo que quiere decir que conviviremos con el virus por lo menos dos años más. ¿Qué significa esto para un teatro, para un museo, para los artistas en general?

El periódico The New York Times anunciaba hace poco que algunas de las principales fundaciones de Estados Unidos entendiendo el panorama actual y el que se avecinaba para las organizaciones culturales, ampliarían considerablemente sus donaciones y aportes para intentar apalancar y proteger este sector de la crisis mundial generada por la Covid-19.  Darren Walker, presidente de la Fundación Ford, contaba cómo durante los últimos meses, muchos de los líderes de las organizaciones que ellos apoyaban, lo habían llamado, en medio del pánico y la desesperación, para expresarle que sentían que se enfrentaban al peor escenario presente y futuro para la supervivencia del sector sin ánimo de lucro.

La economía creativa, una de las banderas del gobierno nacional impulsada bajo el concepto de Economía Naranja, podría y debería convertirse en una fuente de esperanza para el futuro de la cultura en el país. Hace poco, a través del Ministerio de Cultura, se anunciaba la creación del Decreto 697 de 2020 y la puesta en marcha de la agencia de desarrollo para el sector creativo –Cocrea-, y eso es muy válido, pero se requiere también continuar ese esfuerzo por llegarle a la base de las organizaciones culturales, resulta necesario comprender, cada día más, la complejidad de la estructura y composición del sector cultural del país, los lenguajes, las aproximaciones, las soluciones a tantas brechas aún no resueltas que requieren de instituciones gubernamentales cercanas, presentes, y con presupuestos que logren, en una mayor medida, acompañar y apoyar los proyectos y procesos creativos que se dan en el país.

La cultura, en un país como el nuestro, con una historia de violencia y desigualdad tan profunda, ha encontrado en las artes y la educación sus principales aliados. Medir la rentabilidad de la cultura en Colombia no es tarea fácil, porque la rentabilidad social que ella supone es difícil cuantificarla, ya que su valor social y cultural supera su valoración económica y de allí la importancia de la intervención pública en los ecosistemas creativos.

Para la reactivación económica y emocional del país, la cultura jugará un papel determinante, el anteriormente mencionado Decreto 697 puede convertirse en un vehículo cohesionador entre las organizaciones culturales y las empresas privadas de las ciudades que históricamente han acompañado el desarrollo cultural y que en medio de la coyuntura actual jugarán un papel determinante.  

Como conclusión, el 2021 será otro año inmensamente retador para la cultura del país, las organizaciones deberán continuar ese proceso de reajuste iniciado este año, los artistas deberán seguir potenciando todas sus capacidades creativas para encontrar salidas nuevas a esta situación, la sociedad en su conjunto deberá también preocuparse y ocuparse de su propia contribución al desarrollo cultural, y los gobiernos, en todos los niveles, deberán estar a la altura del problema y acompañar y proteger nuestro sector artístico y cultural. Pero lo que, si me queda claro, es que, a pesar de las dificultades, no habrá un mejor momento para darle toda la importancia y relevancia a la cultura como este que vivimos hoy.

2 COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.