Los libros son como las personas

POR: ALEJANDRA RESTREPO BOLÍVAR
IG: @queleoyo

Yo he dicho muchas cosas de los libros y si me conocen hace tiempito saben que estoy convencida de que todos los libros son de autoayuda,  que nos esperan,  que me gusta pensar que tienen una especie de magia que los trae a nuestra vida en el momento que es y que la lectura nos puede salvar.

Pero recientemente, en el club de lectura que tengo con mis amigos, Kate (la que les he contado que ni tiene Netflix porque solo lee) lanza esta perla: los libros son como las personas.

Esa idea inicialmente fue ruidosa y molesta, mi parte misántropa se negaba a aceptar eso, aunque ese rechazo me duró los dos segundos que tardé en entender lo obtuso de este pensamiento mío. Es una contradicción monumental o ¿quién escribe los libros sino los seres humanos? claro pues que es que hay de humanos a humanos.

Entonces si lo vemos desde la óptica de Kate, efectivamete los libros sí son como las personas, finalmente traen el alma (con demonios y todo) de sus escritores estampadas sobre el papel.

Son como esos amigos, amantes o extras con los que uno tropieza en la vida en el momento menos pensado o también puede ser un encuentro planeado, pueden pasar años esperándonos en alguna estantería personal, biblioteca, casa de un amigo, librería o caja de cartón en el cuarto de reblujo y al igual que las personas, ellos  llegan a nuestra vida con una misión, algunos para entretener, otros para enamorarnos, acompañarnos, enseñarnos o simplemente pasar por nuestra vida sin pena ni gloria.

Por eso antes de elegir y juzgar un libro (y va uno a ver y aplica también para las personas), deberíamos hacer el ejercicio de pensar en por qué queremos leer ese libro (¿Queremos leer para emocionarnos, para aprender algo, para asustarnos, para cuestionarnos?) y en la misión que tiene ese libro (generar terror, expectativa, calmarnos, explicarnos algo, emocionarnos…) y así podemos ser más acertados en la elección de nuestras lecturas y también hacer una evaluación más juiciosa de un libro. Esque ¿cómo voy a esperar que una novela policíaca me deje con muchas preguntas acerca de las relaciones amorosas contemporáneas? La misión de una novela policíaca es sacar nuestro detective interior, disparar nuestro cerebro con teorías, inyectarnos adrenalina, no cambiarnos la vida.

Por otro lado y antes de explicarles mi postura, yo quisiera saber en qué momento la palabra “autoayuda” se convirtió en una palabra tan detestable para los lectores consumados.

Un libro le ha dado tibieza a mi corazón en los momentos más fríos de mi vida, otro ha descrito emociones que yo no he sido capaz de compartir con nadie y eso me ha dado valor para defender mis ideas, otro ha iluminado de tal forma mi pensamiento que ha sido capaz de cambiar ideas arraigadas desde la niñez y que me inculcaron con muy buenas intenciones pero desde la oscuridad de la ignorancia. ¿No han sido de autoayuda estos libros y estas lecturas? Lo son, al igual que esa conversación con un amigo que me hizo caer en cuenta de un error, me enseñó otra perspectiva de las cosas o me expresó su cariño. Los libros sí son como las personas.

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