Los misterios que esconde el fondo del océano Atlántico

Los científicos han descubierto una fuente de vida nunca antes vista.

El mar sigue sorprendiendo a la humanidad con los misterios que esconde en sus profundidades. Se han encontrado animales gigantes, diferentes especies marinas, objetos como barcos de todos los tamaños e incluso los científicos se han topado con ciudades que en algún momento de la historia fueron habitadas.

Dicho lo anterior, está el caso de "Ciudad Perdida" que fue hallada en el océano Atlántico en el mes de diciembre del año 2000 y se encuentra ubicada a 700 metros de profundidad.

El descubrimiento se dio de manera inesperada, gracias a una expedición de la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos, quienes querían, en principio, estudiar el macizo submarino Atlantis. Früh-Green, una de las científicas, estaba observando las imágenes en una cámara robótica cuando se encontró con varias torres de color blanco.

“Era algo que nunca habíamos visto antes, unas torres blancas que se erigen desde el fondo del mar", explicó Green en la agencia EFE.
En el momento de ver las misteriosas y curiosas torres blancas, la científica Früh-Green junto a sus colegas decidieron seguir explorando la zona para conocer con exactitud de lo que se trataba.

Ante la exploración, el grupo de investigadores lograron identificar un campo hidrotermal distinto, es decir: una grieta en la superficie de un espacio en el cual fluye agua geotermalmente caliente. En este caso, también se les conoce como ventila hidrotermal, respiradero hidrotermal o fumadera.

Ciudad Perdida- Océano Atlántico

Respiraderos de hidrotermales que arrojan por la parte superior un líquido caliente que contiene gas e hidrógeno.

Foto: 

National Oceanic and Atmospheric Administration

No obstante, para los científicos era atípico, ya que no se trataba de los descubrimientos que se han hecho décadas atrás.

“Es muy diferente porque no hay actividad volcánica, lo que es usual en los campos hidrotermales. Las aguas que salen debajo de la tierra son muy alcalinas, no son ácidas", comentó la geoquímica suiza.

Estos torrentes calientes al entrar en contacto con el agua fría del mar precipitan carbonato de calcio que forman enormes chimeneas y depósitos con forma de colmena.

Por tanto, la suiza y sus compañeros consideran que las reacciones químicas que se producen en la "Ciudad Perdida" podrían acercarse a las que “dieron origen a la vida en la Tierra o incluso ser una analogía de los procesos que se dan en planetas como Marte o en algunas lunas, donde hay mucho hidrógeno y metano”.

¿Qué se encontró en las profundidades del mar?

Como se dijo anteriormente, el descubrimiento se dio por las torres blancas de 60 metros de altura. Estas son respiraderos de hidrotermales que arrojan por la parte superior un líquido caliente, el cual contiene elementos como gas, hidrógeno, entre otros.

Por otro lado, se considera que su entorno de ventilación es el más antiguo que se haya conocido en el océano hasta la actualidad. Además, está activo desde hace 120 mil años y, desde entonces, “reacciona con el agua de mar para liberar hidrógeno, metano y otros gases disueltos al océano”, según explica la revista científica "Science Alert".

Entre los elementos que conforman estos muros o torres, están los hidrocarburos que son alimento para nuevas comunidades de microbios, las cuales son capaces de desarrollarse sin la más mínima presencia de oxígeno. De igual manera, se conoce que habitan chimeneas que arrojan gases a 40 grados Celsius, de acuerdo con la explicación de la revista citada.

El origen de la vida en las aguas saladas

Los investigadores también consideran la probabilidad de que la vida de la Tierra, además de otros rincones del espacio, haya comenzado en un hábitat similar al de la "Ciudad Perdida", dado que el hidrógeno que contienen estas torres naturales sirve como una gran fuente de energía para los microbios que habitan en el ecosistema.

Ante el importante descubrimiento, los científicos temen la aparición e intervención de las manos humanas que puedan destruir cada elemento encontrado, pues es un imán de atracción para los mineros y, pese a que no tiene metales, lo cual evitaría la intervención minera, si es probable la exploración perjudique la zona.

Por ello, tanto Früh-Green como otros observadores han solicitado la protección de esta parte del océano Atlántico para que no se hagan exploraciones mineras, ya que, como primera medida, lo que quieren saber es cómo funciona exactamente ‘Ciudad Perdida’ y el por qué la diferencia a los clásicos sistemas volcánicos de fuentes hidrotermales submarinas.

Tomado: El Tiempo

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