Participación desdibujada

POR: ESTEBAN HOYOS CEBALLOS

En las últimas semanas y desde distintas orillas políticas se han propuesto referendos con diferentes objetivos. La reforma de la justicia, la derogatoria de la JEP, la inclusión de la revocatoria del mandato presidencial, la prohibición de sesiones virtuales del Congreso, renta básica para los más pobres y disminución del tamaño del Congreso son algunos ejemplos de las propuestas presentadas. Estas propuestas coinciden con la alineación de las distintas fuerzas políticas y las estrategias de cara a las elecciones de 2022.

No me interesa comentar en esta columna la inconveniencia de la mayoría (o casi la totalidad) de estas propuestas. Me preocupa, sobre todo, el potencial abuso de los mecanismos de participación ciudadana para avanzar en las agendas de nuestros políticos. Mucho más cuando algunos de ellos han hecho parte de coaliciones mayoritarias y por tanto han contado con los votos suficientes para promover algunas de esas modificaciones constitucionales o legales. ¿Por qué apelar a la democracia directa cuando han tenido forma de promover esas discusiones y aprobar reformas en el Congreso?

Es claro que la Constitución de 1991 no quiso que el ejercicio de la democracia se limitara al momento electoral y que se agotara en las formas propias de la democracia representativa. El artículo 40 de la Constitución, por ejemplo, contempla distintas formas de ejercicio del derecho a la participación política más allá de elegir y ser elegido. Sin embargo, el balance de algunas de esas formas alternativas de participación democrática no es el más alentador y me pregunto: ¿qué tanta responsabilidad cabe a nuestros dirigentes en ello cuando se apropian de los mecanismos y deciden liderar estas formas de participación con fines esencialmente electorales y con pocas posibilidades de alcanzar modificaciones constitucionales o legales reales? 

Debo aclarar que no propongo la eliminación de los mecanismos de participación ciudadana. El ejemplo del plebiscito chileno de hace algunas semanas, que estuvo precedido de masivas protestas ciudadanas, me recuerda la utilidad de este tipo de instrumentos para avanzar en cambios estructurales, frente a la resistencia de los dirigentes políticos y con una amplia base social de apoyo. Lo que sí creo es que con mejor información empírica debemos hacer un balance crítico sobre el uso (o mal uso) de los mecanismos de participación ciudadana y, de manera reciente, sobre las maneras complejas en las que interactúan las formas de democracia representativa con los mecanismos propios de la democracia participativa. 

A propósito de esta revisión crítica de los mecanismos de participación ciudadana, este lunes hablaremos sobre otro mecanismo desdibujado del que comienza a hablarse por estos días en la ciudad: la revocatoria del mandato. El evento será a las 7:00 p.m. por las páginas de Facebook de Lunes de Ciudad y El Derecho a no Obedecer. 

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