¿Por qué cada vez las protestas son más violentas? Expertos responden

Las últimas protestas en el país dejaron un sinsabor por la exagerada violencia y vandalismo, y la pobre respuesta, por parte del Gobierno Nacional, a los desmanes en las principales ciudades de Colombia.

2020Noticias habló con Santiago Murillo, director del Centro de Pensamiento Cpi3nsa, www.cpi3nsa.com, sobre la situación y aseguró que “el incremento de las acciones violentas y beligerantes que atentan contra los bienes públicos, se debe a una indignación generalizada en el país y adicionalmente tiene variables que intensifican la agresividad como el confinamiento, que incrementa los problemas de salud mental y salud pública como depresión, ansiedad y suicidio, también problemas de habitabilidad con vecinos, riñas callejeras, falta de plata, incertidumbre y proliferación de fake news”.

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Murillo es claro que “las mismas marchas intensifican el volumen de agresividad por el volumen de negligencia del Gobierno Nacional, es muy indignante tener que a salir a marchar por un desequilibrio en las políticas nacionales y locales”.

Santiago Silva, ex subsecretario de Cultura Ciudadana y profesor e investigador del Departamento de Gobierno y Ciencias Políticas de la universidad EAFIT, asegura que “la dinámica de las marchas permite que algunos grupos radicales aprovechen el espacio para generar desmanes, pero hay que ser justos a la hora de diferenciar esos participantes con quienes lo hacen de manera organizada, que son la mayoría, en contra de lo que consideran son decisiones injustas”.

Silva también recalcó que “esta no es una manifestación en una época cualquiera, el covid la hace más peligrosa de lo que podría ser. Uno podría trazar una línea entre el descontento generalizado y una frustración emocional acumulada de la ciudadanía por la misma pandemia que ha sido difícil para todos”.

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Una cosa es ejercer el derecho a la protesta y otra cosa es ejercer la estupidez, que no está amparada en ningún derecho, la desobediencia civil puede ser llamada siempre y cuando exista un objetivo que busque un cambio, consideramos que la protesta se debe mantener pero con una intención cultural, ética, antisistémica y creativa” concluyó Murillo. 

La ola de movilizaciones y marchas en el país comenzó el 21 de noviembre de 2019, a partir de esa fecha se han contabilizado 25 marchas hasta hoy, en su mayoría, por inconformidades  de la ciudadanía con decisiones tomadas por el presidente Duque, según las agremiaciones sindicales, estas movilizaciones han dejado un saldo de 10 muertos, 250 heridos, 100 arrestos y millonarias pérdidas en afectación a espacios públicos y propiedad privada en todo el terrario nacional.

Los expertos consultados por este medio de comunicación coinciden en que, el Gobierno Nacional tiene un reto enorme para desescalar la ola de violencia en las marchas y dar respuestas serias y concretas a los reclamos de la ciudadanía.

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