¡Que vivan las librerías!… pero que nos entiendan

Los lectores amamos los espacios llenos de libros: bibliotecas, librerías, rincones… he querido encontrar las palabras para definir lo que sentimos pero no he podido. En un estante lleno de libros podemos encontrar personajes siniestros, malos de verdad, así como la paz y los sentimientos bonitos, sin embargo están todos ahí contenidos, en distintos volúmenes, puestos en el estante, silenciosos y tranquilos, esperando a ser abiertos para revelarnos su naturaleza.
No me extraña que esos lugares nos causen emociones tan inexplicables, después de todo son, por decirlo de alguna manera, espacios donde se agrupan las voces de muchas almas, el bien y el mal, la luz y la oscuridad. ¡Cuanta energía poderosa hay ahí!

Entenderán que amo las librerías y me siento feliz porque de un tiempo para acá parece que han recobrado fuerza y más gente le está apostando a este negocio, sin embargo para mí, que soy una loca de atar a la hora de comprar libros, es casi imposible hacerlo en las librerías que no ofrecen descuentos sustanciosos.

Esta semana en un podcast volví a escuchar un librero hablando de una página que vende muchos libros y saca promociones muy buenas (buenas para los que somos clientes).

Parafraseando lo que dijo, fue algo como que ellos (la página en cuestión) ahora están dando precios bajos pero que luego van a subir, que tienen libros que son más caros que en las librerías, que hacen competencia desleal y que algunas librerías se unieron y mandaron una carta a nosedonde para que el ente encargado ejerza alguna regulación sobre ellos. Están en todo el derecho de hacerlo pero me da pesar que se dejen enceguecer por el miedo (bueno… a todos nos pasa).

Los libreros se quedaron pensando que a todos nos gusta ir a hablar con ellos y que nos recomienden clásicos o los libros del canon, cuando los que nos recomiendan libros ahora están en Youtube, Instagram y TikTok, si esos son tan tesos como los libreros, eso sí no lo sé, pero como son de estilos y edades tan diversas, uno tiene para escoger el que más coincida con sus gustos o pueda recomendarle algo más acorde a sus expectativas y sin necesidad de desplazarse.

Estoy segura que hay un público para visitar y comprar en las librerías por eso creo que no es necesario entrar en pánico, siempre hay un público para todo y en vez de atacar su competencia virtual, deberían ver la oportunidad que les está mostrando, tal vez llegó el momento de expandir su negocio a medios virtuales, tal vez es momento de que dejen de ver las redes sociales como enemigos y las miren como aliadas o si definitivamente la virtualidad no es, hay que pensar en cómo consentir al cliente que se desplaza hasta la librería a charlar con ellos y a comprarles.

La mejor forma de luchar contra la competencia no es tratando de pordebajiarla, sino más bien, mostrándole a la gente por qué uno es el mejor.

El punto es que esto no es un ataque a las librerías, sino una invitación a que no se conviertan en enciclopedias empolvadas, sino en una saga adictiva como escrita por la señora Rowling.

Por: Alejandra Restrepo Bolívar
IG: @queleoyo

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